Cuando escuchamos a otras personas hablar de sus miedos, sus dudas, sus dificultades o sus experiencias, puede ocurrir algo muy importante: nos reconocemos.
Escuchar a otra persona poner palabras a algo que tú todavía no habías sabido expresar puede ayudarte también a entenderte un poco mejor.
Descubrir que no estás solx puede ser, en sí mismo, una experiencia profundamente terapéutica.
Puede ayudarte a aprender nuevas formas de afrontar una situación y a descubrir otras maneras de relacionarte .
Es un espacio en el que puedes practicar cómo expresar lo que necesitas, cómo poner límites o cómo escuchar y dejarte escuchar.
También puedes comprobar qué ocurre cuando muestras una parte de ti que quizá habitualmente escondes.
Y darte cuenta de que, al compartir tu propia experiencia, también tienes mucho que aportar a las vivencias de otras personas.